El mundo del transporte público está cambiando drásticamente y el desarrollo de aplicaciones informáticas que redirijan las actividades en función de los requerimientos usuario-chofer es una realidad. Hasta ahora lo que se había hecho era buscar disposiciones que permitieran movilizar la mayor cantidad de gente a través del entramado de calles y avenidas de la ciudad; aunque las soluciones encontradas no habían sido del todo satisfactorias.

La posibilidad de disponer de una gran base de datos con los orígenes y destinos de los usuarios y las condiciones del transporte en las vías permite crear acciones en tiempo real. De ese modo se diseñan rutas que disminuyen la duración del viaje, el coste y la distancia a recorrer para desplazar al mayor número de personas en forma simultánea.

A pesar de que al momento los pasajeros solo han sido los receptores de decisiones tomadas en un instante determinado, pero que quedan rigiendo sus destinos aun después de desaparecer las condiciones que las originaron. Hoy los transportados y los transportistas pueden transformarse en actores de este mecanismo.

El empoderamiento que producen las redes de comunicaciones y la participación individual  ha permitido desarrollar rutas de transporte establecidas, según las necesidades. Así vemos, desplazamiento de personas que se auto-gestionan para ir, sin desvíos y con un mínimo de paradas, a un mismo lugar por razones de trabajo, reuniones o eventos; u organizaciones o sistemas de control que redirigen las unidades, aprovechando al máximo los recursos.

El tráfico organizado por medio de un buscador de autobuses favorece los desplazamientos directos y las rutas eficientes, a la vez que optimiza el uso de los vehículos, mejorando su actividad en los períodos de poco movimiento. De esa manera se crea un nuevo patrón de movilización, que será mejor para la colectividad. Ahora mismo se está gestando y todos seremos protagonistas de esos cambios, pudiendo dedicar más tiempo a los que amamos y menos a las carreteras.