Llegada la edad de los cuarenta y cinco años en las mujeres es aconsejable ir realizando de forma habitual mastografías. La mastografía, más popularmente conocida como mamografía, es una exploración a través de rayos X  de la glándula mamaria que logra detectar si tenemos algún tumor en los senos.  Muchas son las mujeres que por miedo, vergüenza o dejadez no realizan a cabo este tipo de controles, y ello puede ser un gran problema si la mujer desarrolla un tumor y no se da cuenta.

Evidentemente no sólo la mastografía es útil para detectar cualquier tipo de problema en los senos, ya que quien mejor conoce el cuerpo de una persona es uno mismo, por lo que cualquier bulto o cambio detectado en seno, axilas o pezón debe ser puesto en conocimiento de forma inmediata a nuestro médico para que realice las pruebas pertinentes para detectar si existe algún tipo de problema.

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Aunque la detección del cáncer de mama es cada vez mucho más precoz y las mujeres están más concienciadas, todavía sigue quedando una parte importante de la población que no realiza ningún control rutinario en sus senos. Es importante realizar autoexploraciones periódicamente ( se aconseja mensualmente) en ambos senos con sumo cuidado para no dejar escapar ninguna parte y detectar posible bultos escondidos, así como realizar una mastografía anual.

No hay que tener miedo a realizar una mastografía, al contrario, puede salvarnos la vida, además de ser una prueba escasamente molesta que no supone en ningún caso un trauma para la mujer. Cuidemos nuestro cuerpo, cuidemos nuestros senos, hagamos revisiones regularmente y no dejemos pasar algo que en un futuro puede no tener solución. El cáncer, si se descubre con tiempo, es una enfermedad a la que un alto porcentaje  de la población sobrevive y cualquier mujer puede volver a llevar una vida totalmente normal.